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Inicio > Historias > Riqueza y felicidad

Riqueza y felicidad

Aquí se preguntan algo que va más allá del dicho "el dinero no da la felicidad".

El artículo ("How not to buy happiness", de Robert H. Frank), que merece la pena leer entero (aunque está en inglés), aporta evidencia, que yo ya conocía, sobre el "escaso efecto del dinero en la felicidad sostenida". (Sacar la lotería produce un "chute" transitorio, igual que, por lo visto, quedarse parapléjico produce una depresión también transitoria en general.)

Esta afirmación debe tomarse con todos los matices y reservas que queramos, pero creo que tiene también un núcleo potente de "verdad". Quiero decir, que sí, que es cierto que la frase se aplica a niveles por encima de un cierto umbral, y que parte de la felicidad o infelicidad del dinero depende de nuestra posición relativa respecto a los demás; pero que también es cierto que por encima de ese umbral un incremento en el dinero no supone un claro aumento en la felicidad.

El análisis del citado enlace va más allá, y pregunta: si más dinero no da más felicidad, entonces, ¿qué es lo que da más felicidad?

La respuesta que encuentra es que la diferencia está no en tener más dinero, sino en cómo se gasta.

Y habla de la distinta tolerancia a distintas fuentes de felicidad o infelicidad. Por ejemplo: una vez que tu vivienda es suficientemente grande, tener el doble de espacio no te hace necesariamente más feliz, especialmente si todos los demás tienen, igual que tú, mucho espacio disponible.

En cambio, al ruido y al tráfico parece que el cuerpo no se nos acostumbra nunca. Los efectos sobre la hipertensión arterial y la irritabilidad son mantenidos, incluso en conductores de autobús que se supone tienen tiempo para acostumbrarse a ese tipo de stress.

Así que la diferencia podría estar, no en el dinero, sino en cómo se gasta. El autor del escrito propone que una vez asegurada la comida diaria y esas cosas, lo siguiente es un ambiente saludable y no un vehículo más rápido para crear atascos más estresantes.

¿Sensato? ¿Trivial?

Estoy de acuerdo. Y lo estoy intentando en mi vida diaria: ando intentando "simplificar mi vida". Es decir: quitar lo que no quiero y poner más de lo que sí quiero. (Tengo el libro por ahí.)

Y, por cierto, esto está de acuerdo con una idea que llevo rumiando varios meses, y que tal vez he puesto en esta bitácora, sobre "recalcular mi vida".

La idea es simple pero puede ampliarse, matizarse y complicarse:

- agarras un papel grandecito y dibujas rayas verticales para crear unas 5 columnas

- en la última columna pones lo que te da felicidad. Ver crecer a los pequeños, ir terminando de pintar algo que te guste pintar, y cosas compartibles o no según tu propio gusto.

- en la penúltima, pones las cosas que has necesitado usar: nada, pinceles y pintura, etc.

- en la anterior, el dinero que te han costado esas cosas.

- en la anterior a esa, las horas de trabajo para ganar ese dinero.

- en la primera columna, la formación que has tenido que sufrir (o disfrutar) para poder llegar a ese puesto de trabajo.

Recorre, en un experimento mental, las columnas de derecha a izquierda y viceversa, hasta que ya no tengas ganas de añadir más elementos.

(Si te empeñas, puedes hacer lo mismo poniendo en la última columna lo que te da "felicidad negativa", es decir "infelicidad", y que también te ha costado dinero.)

Yo tenía la idea de que trabajando menos se puede ser más feliz.

El trabajo que enlazo hoy añade, además, que gastando distinto se puede ser más feliz.

Esto seguramente tiene unas implicaciones políticas (y no sólo personales) de lo más inmensas.

Ya me puedo ir a dormir ... gratis. 8-)

(Nota final: el artículo concluye que la "carrera armamentística" que nos impulsa a un tráfico más congestionado es más sensible al contexto que proporcionan los demás que la "carrera armamentística" que nos impulsaría a tener un ambiente más saludable que el vecino. ¿Cómo cambiar eso? ¿Cómo hacer que lo sostenible y saludable sea además apetecible? Es la gran pregunta, o una gran pregunta.)

2004-09-02 | 6 Comentarios


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Comentarios

1
De: lgs Fecha: 2004-09-02 22:28

otro enlace



2
De: rvr Fecha: 2004-09-02 22:50

Estupenda reflexión, lgs. Sobre la felicidad y la pirámida de Maslow hablé hace un tiempo en La felicida-a-aa-aaaaa:

«La felicidad no es un estado contínuo. Se es feliz, pero por instantes. Lo máximo que se puede aspirar es obtener una serie (discreta) de momentos de felicidad».



3
De: Gocho Fecha: 2004-10-18 18:39

Muy buenas reflexiones... Me dan ganas de hacer columnas esta noche nada más llegar a casa.
De momento he impreso el "How not to buy happines" y me lo leere largo y despacio...

Felicidades necesarias y economicas!



4
De: Vendell Fecha: 2004-10-18 21:18

Esos ejercicios son muy esclarecedores. Personalmente, hay un umbral por encima del cual todo gasto material (no hablo de un viaje o una operación) me deja muy incómodo, más una carga que un alivio o solución.



5
De: Gocho again... Fecha: 2004-10-18 21:20

Lamento gastar dos veces el espacio, pero releyendo el blog antes de leer el "How not..." he visto que te refieres a un libro cuando hablas de "simplificar mi vida"...

¿Que libro es?, ¿El "Luxury Fever" que comenta en la primera referencia del articulo?



6
De: lgs Fecha: 2004-10-29 10:08

Leo tarde los comentarios. Ustedes disculpen.

Gocho: el libro al que me refiero está aún por ahí acompañando a una revista de auto-ayuda. Tiré la revista y me quedé con un segundo ejemplar del libro. El libro es "Simplifica tu vida", de Elaine St. James.

Lo de las columnas, yo pensando, se puede hacer con hijos, sobrinos y jovencitos en general.

¿Adolecentes?



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