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{ Exploración de todo esto de "pensar" colaborativamente y "actuar" pensando antes y durante y después. Con herramientas, con evolución natural, sin hacer nada especial ... }

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.. Cuestiones de Tono ..

Qué bueno que lo mencionen a uno, porque le producen la ligera sensación de existir. El Pez me ha nombrado en su artículo del primer número de El Centro del Laberinto, y cerca del primer aniversario de Blogalia. (Mencionar a otros también produce esa sensación, pero les cuento que es, subjetivamente, algo menos intensa. Cuando te nombran te tocan - con perdón. Cuando nombras, en cambio, no sabes si te oyen, y no es lo mismo.)

El caso es que una de las preguntas que El Pez se hace es - parafraseo y seguramente deformo, y pido disculpas - "¿qué pasa que ya la gente no discute las cosas?".

Menciona a Edward de Bono, que tiene mucho escrito y ya es mayorcito para contestar él mismo, por alusiones.

También me menciona a mí, que he escrito menos y que estoy aquí. Y que también, otra sensación rara, me estoy haciendo mayor.

No sé por qué otros no discuten las cosas. Pero sí sé que yo no las discuto. Recuerdo que mi abuelo paterno me contaba la historia del señor que estaba cumpliendo 150 años. Un periodista le preguntó a qué atribuía su longevidad. El señor dijo que era porque nunca discutía. El periodista le dijo que no sería por eso, y el señor estuvo de acuerdo.

No las discuto porque las emociones de agresión las manejo mal. No es que nunga me ponga agresivo. (Mejor no pregunten en casa.) Es que me canso de tener yo mismo un tono beligerante. Puestos a estar inmersos en una sopa emocional, el tono beligerante para mí no es sostenible, y prefiero que la sopa sea lo más neutra posible, o si no que sea positiva y creativa. No me gusta discutir.

En cambio, sí conozco a personas que disfrutan rebatiendo argumentos. Se ponen con facilidad en modo aplasta-cucarachas. Cuando son buenos argumentadores, es una gozada verlos funcionar, igual que es una gozada ver cómo una pantera salta a cámara lenta. Me gusta observar a los que sí son seres vivos, animales intelectuales, bestias nacidas para superar.

Pero, personalmente, creo que no soy así, y además tengo una obsesión.

Creo, y puedo estar equivocado, que el mundo está yendo en una dirección peligrosa. O, más que el mundo, nuestra especie. O, incluso, más que nuestra especie, nuestra civilización. Quiero creer que es posible que el tren deje de ir contra el muro y se convierta en otra cosa. No sé si un tren podría convertirse en una nube de bitácoras o en qué. Puede ocurrir que el tren se espachurre bastante y que de sus tripas surjan enanitos saltarines que repueblen el mundo. Pero también puede ocurrir que el tren se espachurre del todo, y que no quede ni un enanito vivo para rehacer el mundo. (Curiosa mitología la mía, por cierto. Porque es una mitología, ¿no?)

Creo que hay que inventarse el futuro entre to ... no, entre todos no, eso es altamente improbable. Pero sí entre muchos.

Y no sé cómo podemos hacerlo, igual que no sé hacer tantas cosas.

Por ejemplo: ser escéptico está bien, y yo no sé cómo hacerlo. Si fuera a pensar en términos de sombreros, posiblemente ser escéptico, o actuar como escéptico, es ponerse el sombrero negro: ¿qué falla en tu argumento? ¿Qué fisuras lógicas, ausencias de información, distorsiones, etc, hay en lo que el otro está diciendo? Es algo fantástico poder detectar inconsistencias y errores, pero yo tengo alguna dificultad para usar ese sombrero, esa actitud, esa modalidad. Tal vez debería entrenarme más hasta convertirlo en un hábito, en algo que pueda hacer con fluidez. Seguramente hay muchas cosas con las que entrenarse. El festival de la selección darwiniana de las ideas. La feria de las fieras. Que gane el mejor. Que el mejor sea el que haya ganado. Que gane yo.

"Tener ciertas dificultades para ser un escéptico" no es algo muy bueno que digamos. Aunque sólo sea porque te machacan y no consigues la mejor hipoteca. Pero "ser sólo un escéptico" también es algo limitado, en mi opinión.

¿Conocen a escépticos que sean débiles en el pensamiento creativo y positivo? Yo, por lo que he visto en blogalia, no los conozco. Veo a gente capaz de producir, y que se sienta y produce. Se llaman a sí mismos "escépticos" y "críticos", pero también son generadores, contribuyentes, constructivos. Crean software, piezas maestras de divulgación científica (bueno, a mí me gustan mucho), revistas con recopilaciones de bitácoras, historias y comentarios que es una gozada leer cuando uno puede.

Pero seguramente conocen también a algún "tozudo-zopenco" en las listas de correo de los escépticos. Alguien que tiene la emoción y parte del método, pero que tiene ciertas dificultades para cambiar de modalidad, y que ni siquiera se le ocurre que puede cambiar de modalidad.

Como conclusión provisional, veo que todos funcionamos bien de algunas formas y no tan bien de otras. Y que, si queremos sobrevivir como especie, vamos a necesitar usar cada modalidad por separado. Y que también vamos a necesitar ponerlas en conjunto. Aunque para eso tengamos que cambiar la civilización. Hoy por la tarde, si puede ser. ¡Marchando una de cambios civilizacionales para la mesa quince!

Así que, retomando lo que (más o menos) dijo El Pez: "¿qué pasa que ya no se discuten las cosas?", mi respuesta sería otra pregunta: ¿Qué pasa que tampoco se diseñan las cosas?

Yo creo que lo que pasa es que pensar es un trabajo. Para convertirlo en un juego hay que buscar en google por "animación" o algo parecido.

¿Qué falla en lo que he dicho?

2003-01-23 | 4 Comentarios


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Comentarios

1
De: Rigel Fecha: 2003-01-23 14:22

Creo que no hay fallo en lo que ha dicho. Cada uno es como es aunque la educación pueda modificarlo, pero hay una cosa que me choca de su escrito, permítame que le copie:


"Creo, y puedo estar equivocado, que el mundo está yendo en una dirección peligrosa. O, más que el mundo, nuestra especie. O, incluso, más que nuestra especie, nuestra civilización. Quiero creer que es posible que el tren deje de ir contra el muro y se convierta en otra cosa. No sé si un tren podría convertirse en una nube de bitácoras o en qué."

Es una sensación que yo también tengo. Y también coincido en que entre muchos podemos hacer cosas por mejorar. Lo malo es que se nos gobierna por lo que hacen unos pocos; por ejemplo: seis energúmenos en un campo de fútbol hacen que se prive del espectáculo a miles de aficionados, unos cuantos borrachuzos impiden que la gente tome una copita de vino y conduzca luego, y así sucesivamente.
Pero volviendo a su escrito, estoy de acuerdo con cuanto dice.



2
De: Vendell Fecha: 2003-01-24 00:09

lgs, normalmente me deja Vd pasmado con sus reflexiones, pero pocas veces tanto como hoy. Ahora que lo pienso hace unas semanas que me veo consciente del modo de pensamiento de los demás: a la contra, al ataque, a la fuga, a la risa, a la nada... pero me cuesta mucho identificar los propios.



3
De: canopus Fecha: 2003-01-24 00:17

Esta claro que una solución a todo, o casi todo, es pensar.

Y esto de copensar suena incluso mejor.

Pensemos, y existiremos.



4
De: lgs Fecha: 2003-01-24 10:26

Vendell,

¿Pasmar yo? ¡Qué honor!

Ahora en serio, lo de "identificar los propios" tal vez pueda hacerse de varias formas. La que se me ocurre inmediatamente, dados mis antecedentes de deformación progresiva, es la de probar en la práctica a ponerse los sombreros de aquel.

Uno agarra un tema cualquiera, y lo ve con distintos "sombreros". En seguida se nota que uno, si hace el esfuerzo en cada dirección, ve cosas que no veía un minuto antes con el otro "sombrero". Por un momento, el asunto se hace irrelevante y podemos vernos mientras pensamos: ver el pensamiento como actividad, no como resultado.

Supongo que es parecido a lo que hacen los futbolistas cuando ven sus propias jugadas a cámara lenta. No te fijas en si marcaste gol, sino en si tenías el tobillo en tal o cuál ángulo.

El objetivo final es poder establecer un cierto autocontrol sobre nuestra propia actividad de pensar. Igual que un saltador olímpico que aprende a levantar el culo, con perdón.

Y, de forma similar, hay una buena parte de nuestra actividad pensadora que sigue siendo atribuíble a nuestra inteligencia natural (que la tenemos), a nuestra información, y a nuestra motivación. La moviola y el gimnasio no sustituyen al instinto asesino del goleador nato. Sólo lo complementan y lo refuerzan.

¿Alternativas a lo de los sombreros? Sí, claro. Eso de identificar pensamiento "de ataque, de huída, de risa ..." está muy bien, gracias. Fíjese usté que lo de los sombreros asume, explícitamente, que se piensa "en paralelo", colaborando, "todos pa lo mismo". Pero en cuanto dejamos de asumir eso surgen esas otras posibilidades: reaccionar a lo que dice el otro yendo en su contra personalmente (¿ad hominem lo llaman?), yendo en contra de sus ideas principales, yendo en contra de los detalles, yendo a favor de cada una de esas cosas, empujando las ideas independientemente de su origen, insistiendo en nuestras rumiaciones independientemente de lo que haya dicho el otro, insistiendo en la evidencia, saltando a conclusiones de forma intuitiva ...

Muchas variantes me parecen.

Puede que si queremos contribuir a que el tren de nuestra civilización no se estampe con nosotros dentro, sea bueno que tratemos de crear un vocabulario simple, razonable, potente, que nos permita ver esas cosas.

Sí: he dicho que el vocabulario nos permite ver. Recuerdo haberme comprado un libro de astrología - ustedes disculpen mi cientifismo llevado al extremo de querer saber qué rayos decían aquellos tipos -, y haber sacado las siguientes conclusiones:

- Las estrellas no pueden dividirnos en 12 tipos de gente con destinos predeterminados por el minuto en que vimos la luz sin miometro interpuesto.

- Las descripciones astrológicas son un intento de clasificación de tipos psicológicos, parecida a lo de decir: "eres tonto", "tienes personalidad tipo A" o "eres un neurótico obsesivo". Decir "eres tauro" es usar un "adjetivo grandote y complejo".

Tengo la sensación de que nos hace falta un puñado de adjetivos así, que nos permitan re-conocernos, ver nuestras diferencias con los demás, y entonces poder colaborar a pesar de esas diferencias o apoyándonos en ellas.

Doy la bienvenida a cualquier contribución en esta línea.

Gracias.



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